- Antes de que me fuera dijiste una cosa...
- Da igual lo que dije.
- No, no da igual. Dijiste que era una lástima que yo no estuviera tan segura como tú de todo lo que me querías.
- ¿Y que?
- ¿Cómo podías estar tan seguro? ¿Cómo lo sabías?
- Porque soñaba contigo.
- ¿Solo por eso?
- Solo. Mira, cada noche me dormía y soñaba contigo y todas las mañanas me acordaba de los sueños, yo no sé como la gente sabe que está enamorada, pero yo lo sé porque cada día sueño con la misma persona.
- Yo también soñaba contigo.
- Si tú no sabes ni con quien sueñas, y eso es una pena ¿sabes? porque el euro millón a tu lado es calderilla. Y cuando te sentía yo, atrás, en el asiento de mi moto hubiesen reventado todos los índices de la felicidad.
- ¿Sigues soñando conmigo?
- Pues no lo sé, ya no me acuerdo de lo que sueño.
